martes, 7 de mayo de 2013

CAZANDO ESTRELLAS FUGACES en la 48 FERIA DEL LIBRO DE VALENCIA


Un año más he convivido con mis héroes y maestros, con amigos y familia, conocidos y no tan conocidos, en una maravillosa jornada en la Feria del Libro de Valencia. Bajo un enérgico sol, flotando allá arriba, en la inmensidad del azul infinito, infinitas posibilidades cuánticas sucedían en cada una de las casetas, en cada una de esos objetos imprescindibles y mágicos que esperaban el tacto de ese nuevo ser humano que prontamente iniciará un viaje sensorial y emocional como muy pocos son posibles en esta vida. Me encontraba de pie, firmando ejemplares de LABERINTO DE CELULOIDES y del recién publicado CAZANDO ESTRELLAS FUGACES, y pensaba, al contemplar todo ese discurrir de familias, parejas, solitarios, lectores o no, lo mucho que sus vidas podían ser cambiadas dependiendo de la elección de cierta o no cierta obra. Nuestras existencias son susceptibles del más amplio de los cambios por el encuentro con palabras que esperan con paciencia incluso de siglos, en el interior de un sencillo libro que será maestro, amigo, terapeuta o facilitador del conocimiento del mundo y, lo más importante, de nosotros mismos. Por ello, y por muchas cosas más, compren libros, y regálenlos a quienes bien quieren porque puede que sea la más bonita forma de estar con ellos conectados. Compren libros, y con ellos en mano vayan al Parque, busquen la sombra de unos tilos, dispónganse a disfrutar con esa persona especial de un picnic oriental, al tiempo que aperciben que se les han olvidado los palillos con los que comer esos tallarines ricos, y sin abandonar ese espíritu de niños soñadores, sírvanse de una navajita que siempre viene bien tener para elaborar improvisadamente esos cubiertos a partir de unas ramitas, como si dos Robinsones fueran en una particular isla inventada donde sea posible habitar, vivir, tan solo cazando estrellas fugaces... ya me entienden... o ya me entiendes tú...





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