Ayer fue una jornada especial. Se trató de un sencillo sábado en el que me lance por la mañana a por 15 km, corriendo entre pinos, algarrobos y algún olivo. Entrenamiento antes de una nueva sesión de ensayos en la sala negra del Principal. Seguidamente estuve corrigiendo las galeradas de FUERZA Y HONOR, mi nuevo libro, y por tanto regresando a Atenas, a la isla de Egina, a mi cuántico encuentro con Filípides y Melciades, a aquel plato maravilloso de macarrones con pulpo, a mi caricia furtiva al muslo de una de las cariátides, y a mi llegada a meta en el Panatinaikos.
Ayer también, ya por la tarde, acudí a mi obligada cita con Celine y Jesse. Y diez años más o menos después de Shakespeare and Company y el Sena, se encontraban en Grecia con sus hijas gemelas y un Mediterráneo lleno de sensaciones antes de un anochecer cargado de amor y lucha, de realidad y conflicto.
Viéndoles alcanzar otra tercera década, me veía tan reflejado en idea y piel, en corazón y verbo con ellos...
Ayer estuve en Grecia, de nuevo, de varias formas en un solo día, sin ella pero con ella, más allá de skypes y whatsups, más acá con su sonrisa viajando directamente a mis labios de un modo posible y cuántico. Pensé por la noche, cuando me preparé para cenar un pa amb oli en mi terraza como improvisado homenaje mallorquín, que no hay nada como el Mediterráneo, nada como su poder para suavizar ciertas cosas siempre, que somos afortunados por vivir en una zona tan especial y mágica, aunque algunos hablemos en italiano, o árabe, o castellano, o francés, o griego. Y que no hacen falta las palabras para entenderse de verdad, son ellas las que consiguen confundirnos. Sólo en el silencio Jesse y Celine regresan a sus veinte en Viena, sólo así, calladamente somos posibles todos y cada uno de nosotros en conquistado entendimiento antes del anochecer o en el anochecer mismo.
No sé vosotros pero al comenzar a preguntarme qué será de ellos dentro de otros diez años, me doy cuenta en esta ocasión que ya puedo imaginármelo... Será la edad supongo que hemos cumplido Jesse y yo... será eso, supongo...
domingo, 28 de julio de 2013
sábado, 29 de junio de 2013
Despertarás ayer...
Hay un lugar en el que la magia existe, en el que se hipnotizan las almas en un baile de versos, o diálogos en prosa. Hay un ir y venir, con pies de niño, en un camino de nubes o folios almendrados por la negritud traviesa de esas hormiguitas alineadas llamas letras, palabras. Hay un pretender convertir el texto escrito en carne, verbo y alma. Y hay tanta pasión, juego, sombras y magia en ese ejercicio de soñadores que es el Teatro, que un buen día te puedes encontrar con la absoluta certeza de que estás despertando ayer, de que te puedes saltar todas las leyes de los calendarios y las físicas, porque de súbito te encuentras con la emoción de estar levantando un nuevo proyecto, y es con Diego, con Noelia, con Josep, con Toni, actores a quienes tanto admiras desde ese ayer en el que de súbito hoy despiertas. Pero sobretodo es sentirles a ellos dos a tu lado, una vez más, saltando veinte años hacia atrás, regresando a bosques de Arden, islas de Prósperos o sangrientas Bodas de Lorca. Es escuchar sus risas de duendes, sus miradas de niños incorruptibles que quiero tanto como se quiere a lo que más se quiere en esta vida. Es estar con Jaime y con Olga, y es volar, hacia un territorio feliz y reencontrado de fantasía, misterio, y magia, en el que no quiero despertar, aunque la voz de Casany te lo sugiera con una cuenta hacia atrás... 3... con una voz susurrante e hipnótica... 2... con la que Despertarás ayer... 1... ya incluso en la primera lectura...
lunes, 13 de mayo de 2013
Un Teatro para no olvidar este Tiempo
Artículo que me han pedido para la Universidad Miguel Hernández de Elche
En estos
momentos en los que estamos, no sé si viviendo, quizás sufriendo en Europa, una
camuflada Guerra Mundial que está derivando en la aniquilación de mucho
territorio socio-económico conseguido a partir de la lucha de tantos y tantos
que nos precedieron; en estos momentos en los que estamos en medio de una época
que no muere y otra que no termina de empezar a nacer, que es como definía
Brecht un período de crisis; en estos momentos de supervivencia, más que nunca
y como cada una de las veces que la humanidad se ha encontrado ante una brecha
existencial, moral, ante un nuevo abismo, es cuando el Teatro ha de permanecer más
vivo, y más ha de mantener su pulso, su latido, con mayor vehemencia de poética
y protesta, regresando a su primitiva esencia, a su mínima expresión si es
necesario, o mejor dicho si no nos queda otro remedio. Pero, ya sea mediante la
danza, la expresión corporal, o con texto escrito en cualquier idioma que al
cobrar viva carne y alta voz en la escena se convierte en universal lenguaje;
ya sea en cualquiera de las disciplinas, debemos ponerle al hombre o a la mujer
un espejo ante sus propias condiciones o naturalezas, ante sus propios momentos
porque es urgente un Teatro que no haga olvidar a las personas de hoy y del
mañana, el tiempo que desde hace unos años estamos viviendo donde se nos está
vendiendo una problemática financiera cuando en realidad se trata de una
incuestionable farsa orquestada por unos pocos que se enriquecen millones de
veces más a costa de empobrecernos más o menos millones de veces a todos y cada
uno de nosotros.
El Teatro no
puede dejar pasar esta oportunidad histórica. Los autores tienen una ocasión de
oro de cuestionar a los dioses, esos actuales señores de corbata y pelo
engominado que calibran con suavidad cifras y balances que repercuten en una
mengua de nuestro bienestar social. El Teatro eso debe hacer como plataforma de
pensamiento crítico y libre, aunque sufra una persecución en forma de cifra,
21%, pues es el tiempo de las cifras como armamentos tangibles, no ya las
metralletas o los distintos proyectiles, sino la de los números, los
porcentajes, que aniquilan a las sociedades como arma bacteriológica, poco a
poco y de las más vil de las formas, que es matando las esperanzas y las
ilusiones de millones de personas, que poco a poco contemplan con interrogantes
funestos su fosco futuro. El Teatro tiene entonces la obligación moral e
histórica de resarcir esa esperanza, esa ilusión, aunque sea en la calle bajo
la lluvia, en la carpa parcheada, en el garaje prestado, en un piso cualquiera.
No es
momento de lamentarse demasiado. Es momento de pasar a la acción, de actuar,
paradójicamente actuar, de ser conscientes desde nuestra plataforma y con
nuestras herramientas propias que estamos viviendo una oportunidad única de
provocar un cambio. Es momento de plantearse cambiar el mundo desde un
escenario cualquiera a partir de sesenta o menos folios. Es momento de creer en
ello. Es momento de no tener miedo. Es
momento de pensar menos en uno mismo y sí en conciencia colectiva. Es posible,
creadores, porque es nuestro momento por mucho que pretendan lo que tantas
veces a lo largo de los siglos, silenciar nuestras voces, neutralizar nuestros
rostros. Jamás lo conseguirán. Porque jamás lo consiguieron.
Adiós, mamá Carmen...
Acabo de enterarme, mientras veo la gala de Premio Max, que se nos ha ido Carmen Belloch... No puedo creerlo. Recuerdo de repente, con una sonrisa amarga, cada una de las ocasiones que volvía a coincidir con ella como hijo suyo en una nueva película, lo que nos reíamos juntos:
- Hijo, coño, pero qué pesadito eres, ¿es que te tengo que tener en cada película?...
- La culpa es tuya mamá, por llamarte Joaquina en esta nueva, que mira que es difícil el nombre, pero encima es como se llama mi madre, la de verdad, no la cinematográfica...
Cómo me he reído con ella en cada una de las pausas de cada uno de los rodajes. Cómo admiré su coraje, su valentía, su no medir donde ni junto a quien según qué palabras.
Te voy a recordar sencillamente como la última vez que te vi en el Rialto, cagándote en todo con esa personalidad arrolladora tuya, con esa risa de eterna e indomable cachonda.
Te mando un beso, y que sigas liándola como siempre por ahí abajo o por ahí arriba...
jueves, 9 de mayo de 2013
Un viernes cualquiera...
Hoy es un viernes en el que, tras doce kilómetros de entrenamiento, me dispongo a impartir una nueva sesión del Taller de Interpretación Cinematográfica en el MUVIM. De ahí, rápidamente acudiré al ensayo de LA CANTANTE CALVA. Por la tarde me espera un viaje a 1934 con los tres personajes de la obra de teatro que estoy escribiendo, a los que abandonaré a eso de las 7.30 pues tendré que prepararme para una noche en el Principal para disfrutar de EL PÁJARO DE FUEGO de Igor Stravinski con coreografía de Davy Brun.
Hoy es un nuevo viernes en el que necesito la Cultura como el pan, como cualquier lunes, martes, miércoles, jueves, sábado o domingo pues es el más certero alimento para mi bien querida Libertad.
Feliz viernes a todos. Feliz alimento. Feliz Cultura
a
Hoy es un nuevo viernes en el que necesito la Cultura como el pan, como cualquier lunes, martes, miércoles, jueves, sábado o domingo pues es el más certero alimento para mi bien querida Libertad.
Feliz viernes a todos. Feliz alimento. Feliz Cultura
a
martes, 7 de mayo de 2013
CAZANDO ESTRELLAS FUGACES en la 48 FERIA DEL LIBRO DE VALENCIA
Un año más he convivido con mis héroes y maestros, con amigos y familia, conocidos y no tan conocidos, en una maravillosa jornada en la Feria del Libro de Valencia. Bajo un enérgico sol, flotando allá arriba, en la inmensidad del azul infinito, infinitas posibilidades cuánticas sucedían en cada una de las casetas, en cada una de esos objetos imprescindibles y mágicos que esperaban el tacto de ese nuevo ser humano que prontamente iniciará un viaje sensorial y emocional como muy pocos son posibles en esta vida. Me encontraba de pie, firmando ejemplares de LABERINTO DE CELULOIDES y del recién publicado CAZANDO ESTRELLAS FUGACES, y pensaba, al contemplar todo ese discurrir de familias, parejas, solitarios, lectores o no, lo mucho que sus vidas podían ser cambiadas dependiendo de la elección de cierta o no cierta obra. Nuestras existencias son susceptibles del más amplio de los cambios por el encuentro con palabras que esperan con paciencia incluso de siglos, en el interior de un sencillo libro que será maestro, amigo, terapeuta o facilitador del conocimiento del mundo y, lo más importante, de nosotros mismos. Por ello, y por muchas cosas más, compren libros, y regálenlos a quienes bien quieren porque puede que sea la más bonita forma de estar con ellos conectados. Compren libros, y con ellos en mano vayan al Parque, busquen la sombra de unos tilos, dispónganse a disfrutar con esa persona especial de un picnic oriental, al tiempo que aperciben que se les han olvidado los palillos con los que comer esos tallarines ricos, y sin abandonar ese espíritu de niños soñadores, sírvanse de una navajita que siempre viene bien tener para elaborar improvisadamente esos cubiertos a partir de unas ramitas, como si dos Robinsones fueran en una particular isla inventada donde sea posible habitar, vivir, tan solo cazando estrellas fugaces... ya me entienden... o ya me entiendes tú...
viernes, 22 de marzo de 2013
FUERZA Y HONOR Sinopsis
En el año 2010, 2500
años después de la valiente hazaña de Filípides, el heraldo del general
Milcíades que cubrió sin descanso la distancia de unos 40 kilómetros entre
Maratón y Atenas para anunciar en la polis la victoria frente a los persas, se rindió homenaje a aquella hazaña con la
celebración de un milenario Maratón, con atletas de todas las naciones cubriendo la misma distancia desde el lugar mismo de la histórica batalla hasta el estadio Panatinaiko. De una
manera muy particular, el libro invita al lector a conocer los tres
meses de preparación para la gran prueba, viajando en paralelo en las
dimensiones y en el tiempo hacia aquellos momentos en los que se forjaría la
leyenda de Filípides. A medio camino entre el diario personal y la
novela histórica, este es un libro dedicado a todos los corredores o no del
maratón, a su historia y nobleza; pero sobretodo una invitación a afrontar la
vida y cualquiera de sus desafíos, más allá de los obstáculos, con Honor; y más allá de las dificultades, con Fuerza.
Muy pronto se publica en Leer-e mi nuevo libro. Permaneced atentos...
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