jueves, 17 de febrero de 2011

Curso de ORATORIA Y TEATRALIDAD


Un curso a medida de los profesionales que pretendan mejorar técnicas de comunicación desde una nueva perspectiva, más práctica y efectiva.

COMUNICAR: El poder de la Imagen personal en la comunicación. Comunicamos, a veces sin querer. Controlar qué es lo que comunicamos y cómo lo hacemos es necesario para hacer de este proceso una herramienta de éxito.
VERBAL Y NO VERBAL: Economía gestual, actitud corporal, lenguaje no verbal. Entenderlo, valorarlo, analizarlo. Saberlo controlar para mejorar nuestra imagen.
TEATRALIDAD Y EXPRESIÓN. Técnica, recursos e improvisación. Romper el hielo, eliminar el miedo escénico.
LA PRESENTACIÓN. Tus primeros 30 segundos son la clave. Articular un mensaje relevante y original. Causar impacto y ser recordados.
ACTITUD Y COMPORTAMIENTO para las reuniones. Hablar en público.
Una metodología responsable y comprometida con el éxito:

Grupos reducidos.
Planteamiento eminentemente práctico
Se combina la experiencia y el conocimiento
Sesiones grabadas en vídeo para su análisis
Para más información puedes visitar nuestra página de facebook ORATORIA Y TEATRALIDAD o enviarnos un mail a: pablo@mgtcomunicacion.es

martes, 8 de febrero de 2011

Sobre el Texto

Acabo de encontrarme con estas declaraciones de Eduardo Vasco, director de la Compañía Nacional de Teatro Clásico, acerca del trabajo previo de texto que realiza la compañía antes de comenzar el trabajo escénico. Me parece muy ilustrativo y sugerente:

"No, se da cerrado, aquí los actores en la Compañía tienen un taller sobre el texto, fundamentalmente sobre el verso y su sentido. Primero se imparte un taller que suele ser unos meses antes, donde se «desencripta» el texto, de alguna manera, se resuelven los significados, hay un trabajo sobre sentido, prosodia, etc. del texto y un trabajo formal, de decisión sobre cómo se va a abordar ese texto, cuál es el mejor camino a seguir. En algunos casos no es tan complicado porque la métrica es la habitual; pero en otros, como el teatro de Gil Vicente por ejemplo, hace falta ahondar en nuevos tipos de metro, pies quebrados, etc., con lo cual participan en ese taller y trabajan una o dos semanas únicamente sobre ese aspecto, y de una manera muy aséptica, sin que el director entre más que cuando está técnicamente definido. El único fin es que los actores conozcan en profundidad cuál es el material que tiene entre las manos. ¿Cuál es la ventaja de esto? La ventaja de esto es que los actores llegan con todo el texto aprendido y conocido, con lo cual se convierten en individuos mucho más creativos, ya que cuando un actor llega a los ensayos a aprenderse el texto, los movimientos, etc. tiene su cabeza tan ocupada que es muy difícil que pueda formular ningún tipo de propuesta. Todo esto permite que nuestros actores lleguen muy preparados al inicio de los ensayos. Participen como individuos creativos, activos, inteligentes"

jueves, 27 de enero de 2011

la voz de nuestros mayores

Viejo:
Quince años que ha vivido ella, son ella misma. Pero ¿por qué no decir que tiene quince nieves, quince aires, quince crepúsculos?¿No se atreve usted a huir?, ¿a volar?, ¿a ensanchar su amor por todo el cielo?
Joven:
(se cubre la cara con las manos)
¡La quiero demasiado!
Viejo:
(de pié y con energía)
O bien decir: tiene quince rosas, quince alas, quince granitos de arena. ¿No se atreve usted a concentrar, a hacer hiriente y pequeñito su amor dentro del pecho?
(...)
Así que pasen cinco años
LORCA

para todos aquellos adolescentes que siguen pensando que nuestros mayores no tienen ya nada que decir...

lunes, 3 de enero de 2011

La forja de un Comunicador

Hace tiempo me hice una determinada pregunta: ¿Qué nos diferencia como comunicadores potenciales en nuestro país con respecto a otro tipo de naciones como Inglaterra, Francia o Alemania?
Desde el mismo instante en que cerré calladamente el signo de interrogación a tal cuestión acudió a mí enseguida la respuesta, esa que me ha acompañado durante todos los años de formación y docencia en el Arte Dramático: Que sencillamente no lo somos.

No voy a negar que existe gente en nuestro país, en cada una de sus geografías, con un don natural para expresar ideas, ilusiones, revolucionarias propuestas; y otras que, por el contrario y debido a circunstancias diversas (educación, familia, historia personal, etc) sencillamente no lo tienen. ¿Es esto un problema? Definitivamente no, porque todo ser humano es susceptible de llegar a ser, no solo un comunicador, sino un buen comunicador, potenciando sus capacidades, sus posibles “armas” fusionando la actividad docente de oratoria y comunicación con la de los juegos propios de formación y práctica actoral, así como con ejercicios de afianzamiento personal a nivel individual o en medio de un grupo de trabajo.

Por ir añadiendo preguntas para el hallazgo de soluciones, también deberíamos formularnos: ¿Qué hace a los otros países tener, en un amplio sentido general, una buena disposición para la comunicación por parte de sus profesionales?

Esta es una pregunta que muchos se han hecho a lo largo de los años y que encuentra respuesta en un sencillo punto que a casi todos se les pasa por alto. No para quienes nos dedicamos a la formación y a la actividad del Arte Dramático durante considerable tiempo y diversidad de fórmulas.

¿Respuesta? Ahí la tienen:

Es un sencillo problema de Educación.

Lejos de las tradicionales fórmulas educativas de otros países forjadores de oradores y convincentes agentes de la expresión de ideas a base de una educación que desde edades tempranas a caminado de la mano del ejercicio teatral, tanto en escuelas primarias como secundarias y estudios superiores, en los actuales Centros Educativos de nuestro territorio nacional, aunque existen voluntades concretas y particulares muy localizadas en algunos colegios públicos, en otros privados, donde se prima considerablemente la actividad oral en el alumnado, no hay que negarlo, el hecho constatado es que la mayoría de los estudiantes no han vivido el recomendable ejercicio de levantar una obra teatral entre los compañeros y resolverla para un determinado grupo. Esta dinámica siempre ha potenciado la voz, el gesto, y en definitiva el conocimiento enorme de uno mismo y de las capacidades y defectos para la expresión escénica de los demás compañeros. Sin un análisis o estudio concreto se forjan así, con la puesta en marcha de varios montajes paralelos a su formación, futuros profesionales que lejos del Teatro, ya encarando sus profesiones hacia los más diversos campos, son conocedores de la contextualización en el espacio, del potencial de sus gestos concretos y de la economía de los mismos, de la estructuración de los textos y de los mensajes, soterrados o no, que han de lanzar a una audiencia o a un solo cliente. Se queda sellado en las naturalezas de los chicos jóvenes que han sabido rescatar los subtextos de los autores clásicos o contemporáneos, que han sabido luchar contra los elementos en grupo, en trabajo colectivo, para dar forma a una pieza de teatro como una entidad concreta y nada endeble donde se ha sabido elaborar una selección de signos interpretativos no sólo en la actuación, sino también en cada uno de los departamentos (vestuario, escenografía, etc) todo aquello que es importante para que el mensaje, la idea de la obra, sea alcanzado sin dificultad por todo espectador, toda audiencia. Nada curte más que esta dinámica tan aplicada en países europeos ya anteriormente citados

En el nuestro, por el contrario, aunque apuntábamos que de manera puntual y muy localizada, desde cursos tempranos ejercitan el enfrentarse al momento tangible y real de exposición de temas o evaluaciones delante de sus compañeros que actúan de ese modo como una audiencia, como un tipo de público. No se llega a la amplitud de la actividad porque no se soluciona en ese sentido la carencia posterior y general de la que hablábamos. No, claro que no. Rotundamente no. Porque estas prácticas consisten en ir forjando un poco la oratoria, el enfrentarse con público, sí, pero nada de la proyección de voz, de la economía del gesto, de la gestión de los signos, de los puntos de inflexión, del asumir la estructura narrativa de la exposición, del dominio de las pausas dramáticas, del pisar con corrección el suelo, de dominar el lenguaje escénico, de saberse capaz de convencimiento y figurado aplauso, de conocerse perfectamente (dónde se encuentran nuestras carencias, cómo suplirlas; dónde nuestras virtudes, cómo mostrarlas). No, claro que no enseñan eso en escuelas ni en posteriores Centros de Estudios Superiores ni Universidades nacionales nuestras y por ello los posteriores pánicos escénicos insuperables de abogados licenciados cum laude ante sus primeros cursos, o el de ciertos comerciales o ejecutivos de cualquier índole o ámbito que deben convencer con mensajes e ideas, sobre una nueva fórmula o producto.

En el resto de países SÍ que tienen esa capacidad interpretativa, ese poder de comunicación, ese saber desplegar mecanismos escénicos ya sea para una conferencia ante cientos de oyentes, ante una charla con un grupo de clientes, en presentaciones, en exposiciones de productos o ideas. Y la tienen por una razón muy sencilla, la llevan en el código genético, la han entrenado de un modo subconsciente o no, porque en todo momento en ciertas naciones se ha forjado una educación y práctica teatral paralela a los estudios académicos. En ciertos lugares docentes incluso se ha dado una importancia de asignatura al hecho del Teatro y la Interpretación. Sabiendo que somos todos Actores en la vida, al fin y al cabo, interpretando roles diferentes cuando nos sumergimos en los determinados ámbitos laborales.

Actualmente existen cada vez más en nuestro país Talleres, Whorkshops, Seminarios sobre Interpretación o Teatro, cuyo contenido, la mayoría de las veces es dirigido a propios profesionales o estudiantes de Arte Dramático, labrando un sistema endogámico que debería abrirse a otros campos. Y, así mismo, también hay monográficos o cursos de oratoria y comunicación para los profesionales no actores. Pero por qué no fusionar ambas disciplinas para en un período razonable probar a conocernos y potenciarnos nosotros mismos, saber modular la voz, expresar con nuestro gesto y movimiento, economizar el tiempo y saber matizar los mensajes, los signos. Claro que es posible. Y hacerlo con prácticas grabadas para inmediato posterior análisis, dándole al profesional que se lanza a estas prácticas revolucionarias de formación las armas y directrices necesarias para tener a lo que agarrarse empíricamente frente a los posteriores desafíos ante audiencia o clientes.

Es posible, claro que sí. Y lo es porque todos y cada uno de nosotros tenemos dentro el potencial de un comunicador único. La cuestión es sencilla, sólo saber explorarlo, localizarlo, entrenarlo, preparar ese potencial para que emerja en esas concretas ocasiones en las que el resultado de un enorme y notable trabajo anterior por parte de todo un equipo, de toda una empresa, llamado producto o idea no quede diluida en la sala, no alcanzada por las mentes y corazones de los asistentes por culpa de un no conocerse a uno mismo como se debería en el contexto de una exposición ante decenas o más de cien asistentes.

martes, 28 de diciembre de 2010

Estreno de Entre Dos Reinos


Nuevamente viajando ayer noche en el tiempo. Un año después nos reencontramos todos los que nos situamos en la Edad Media, en un galimatías de intrigas, pasiones, envidias, recelos. Época convulsa en la que, como en todas las demás épocas, suceden esos seres humanos que ennoblecen por su valor y buen juicio la condición de los mortales.
Ojalá tuviéramos rodajes de estos más a menudo. Viajar en el tiempo como actor es una de las cosas más apasionantes que suelen sucederme. Me encanta investigar, documentarme, ejercer de una especie de Sherlock Holmes arqueólogo para encontrar posibles claves y respuestas para mi personaje. Mi norte siempre el DADO QUÉ... LUEGO... Fórmula o brújula del señor Stanivslasky mediante la cual en todo momento no sentirse perdido... DADO QUE estoy en tal época... DADO QUE mi personaje siente esto por el otro... DADO QUE mil y un etcéteras... LUEGO... y a funcionar al sonido de... ACCIÓN!
Bonita y discreta noche de estreno en la Filmoteca. Nuevamente en la pantalla. Nuevamente un "villano". Y mi madre ya preocupándose un poquito de ver a su hijo ejerciendo las malas artes incluso del asesinato. Qué divertido este juego, señores. Luego un vino y unas risas en la cafetería del Rialto... And the rest is silence...

miércoles, 22 de diciembre de 2010

Trinomio de Grandes Maestros...




Todavía vibrando con la sesión doble que me regalé hace unas noches. A punto de lanzar estos nombres, esta magia a los chicos del Centro de Estudios de Ciudad de la Luz. En ocasiones una sola película basta como libro lleno de capítulos que nos enseñan sobre Arte, y mucho más importante sobre ese ejercicio que en ocasiones complicamos por nuestras dudas y miedos llamado vivir.
Amo el coraje de Sofía Loren en Los Girasoles. Amo a Mastroianni en estado de gracia navegando en las aguas del drama o la comedia en cuestiónn de segundos. Amo a Jack Lemmon y su enérgica inteligencia como actor, su estar alerta, su equilibrio, su medir el conflicto interno, su sorpresa. TRINOMIO de grandes Maestros. Seguid en todo momento sus mágicas e inmortales estelas...

sábado, 18 de diciembre de 2010

Pequeña Master-class de interpretación de Hamlet


Si os dais cuenta la modernidad de estas palabras no tiene fin. Hamlet se adelanta al propio Staniwslasky, se adelanta al propio Elia Kazan. No sólo está aconsejando al actor de teatro, también al del cine, 6 siglos después. Tened estas palabras presentes y veréis que "atajo y trampolín" os ha proporcionado el señor William Shakespeare


“Decid los versos, os lo suplico, como yo los he
recitado, que salgan con naturalidad de vuestra
lengua. Si los declamáis a la manera que usan
muchos actores, mejor sería dárselos a un prego-
nero para que los recitara. Ni hagan de sierra vues-
tras manos como queriendo cortar el aire… antes
bien usadlas con delicadeza. Pues en el torrente,
tempestad, en el torbellino –por decirlo así- de
vuestra pasión, habéis de hacer alarde de tem-
planza, de mesura. Me destroza el alma oír a un
forzudo, empelucado actor, destrozar y hacer jiro-
nes la pasión que interpreta, atronando los oídos
de la chusma, que no son capaces de entender
nada que no sean las pantomimas y el estruendo.
Haría azotar a los que así obran por sobreactuar el
papel de Termagante. Esto es como ser más Hero-
des que el propio Herodes. Os lo ruego, evitadlo.
[…]
Tampoco vayáis a exagerar la modestia, sino que
debéis dejar que la discreción os guíe. Ajustad en
todo la acción a la palabra, la palabra a la ac-
ción… procurando además no superar en modes-
tia a la propia naturaleza, pues cualquier exagera-
ción es contraria al arte de actuar, cuyo fin –antes
y ahora– ha sido y es –por decirlo así– poner
un espejo ante el mundo; mostrarle a la virtud su
propia cara, al vicio su imagen propia y a cada
época y generación su cuerpo y molde”.

HAMLET

Acto III
Escena II